Auckland (REUTERS, 1966). Ayer murió una tortuga
que el capitán Cook había regalado en 1777 al rey
de Tonga. Tenía casi 200 años. El animal, llamado
Tu’Imalila, murió en el parque del palacio real de
la capital tongana de Nuku, Alofa.
El pueblo de Tonga daba a la tortuga las consideraciones
de un jefe; tenía guardias especiales y hace pocos años
había quedado ciega durante un incendio forestal.
Radio Tonga anunció que los restos de Tu’Imalila serían
enviados al museo de Auckland, en Nueva Zelandia.